Aprovechando que nos encontramos ya inmersos en la estación otoñal, nos parece importante dedicar este post a todas las personas que sienten que su estado de ánimo decae en otoño.

 

¿Qué ocurre en otoño?

Como sabes, algunos de los cambios climáticos y medioambientales que suelen acompañar a esta transición estacional son: reducción de las horas de luz diarias, temperaturas frías, aumento de la probabilidad de lluvias y pérdida de hojas en los árboles, entre otros.

Diversos estudios señalan que el grado de exposición de las personas a la luz solar influye en su actividad serotoninérgica. Cuanto menor sea esta exposición menores serán los niveles de serotonina. Esto quiere decir que el grado de exposición a luz solar al que se ve expuesta una persona influye en su estado de ánimo ya que la serotonina es una hormona que funciona como neurotransmisor y su función está muy relacionada con la regulación de las emociones. De hecho, a esta hormona se la denomina coloquialmente “hormona del humor”, “hormona del placer” u “hormona de la felicidad”.

Teniendo esto en cuenta, es posible que la reducción de las horas de luz y la disminución de las temperaturas estén influyendo en tu estado de ánimo favoreciendo la aparición de tu tristeza y de las sutiles alteraciones que sientes en tu energía, motivación y capacidad de concentración.

 

Más allá del otoño

Ahora bien, además de tener en cuenta el influjo de las condiciones climáticas o medioambientales del otoño, es importante prestar atención a otras circunstancias que pueden estar influyendo en tu estado emocional actual. Por ejemplo, es posible que estés tratando de sobrellevar la repercusión económica que identificas a consecuencia de los gastos de las vacaciones y del comienzo del curso escolar de tus hijos (material escolar, uniforme, matriculas…). También es posible que en el trabajo la adaptación a la jornada y responsabilidades habituales después del periodo vacacional te esté resultando difícil.

Además, este otoño de 2020 llega en época de rebrote de COVID-19 lo que también puede estar influyendo en cómo te sientes en este momento. En este sentido, es posible que conectes con emociones como rabia por la permanencia del virus y las circunstancias que lo acompañan, incertidumbre en lo que respecta al virus, a su evolución y a posibles vacunas, miedo al contagio o a contagiar, tristeza asociada a sensación de aislamiento social, dolor por pérdidas de seres queridos, incertidumbre laboral…

 

¿Y si se mantiene en el tiempo?

Resulta importante que pongas el foco en lo que sientes y necesitas. Si observas que tu decaimiento se intensifica, se mantiene en el tiempo o simplemente sientes que te vendría bien contar con un espacio terapéutico en el que compartir y elaborar lo que estás viviendo, te animamos a iniciar una terapia. En ella podrás llevar a cabo un abordaje profundo de tu cuidado emocional. Desde GAMMA psicólogos nos ofrecemos a acompañarte a través de nuestros servicios de atención psicológica.