La oxitocina, también llamada hormona del amor, está relacionada con la afectividad, la ternura y el contacto. También es una hormona, que las mujeres, liberan en grandes cantidades para favorecer la distensión del cérvix uterino en el parto y para facilitar la estimulación de la succión del bebé en la lactancia.

Altos niveles de secreción de esta hormona generan confianza en los demás y mejoran nuestra empatía y comprensión por los que nos rodean. Además se incrementa el sentimiento de altruismo y generosidad por el otro.

Con el abrazo, a parte de liberarse oxitocina, se libera dopamina y serotonina, que hace que experimentemos bienestar, felicidad y armonía.


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