El concepto de desarrollo personal está a la orden del día. Acerca de este tema se imparten multitud de cursos y talleres, se escriben infinidad de artículos y en las librerías podemos encontrar una buena cantidad de libros. Muchos de ellos son de autoayuda, y tratan de dotar a sus lectores de herramientas, estrategias y recursos útiles para emprender el camino del desarrollo o crecimiento personal. Ahora bien, ¿en qué consiste este camino? ¿Qué es el desarrollo personal?

Podemos entender el crecimiento personal como un proceso de aprendizaje que en líneas generales implica dos pasos. Primero, prestar especial atención a uno mismo, por ejemplo, a lo que sabemos de nosotros, a cómo nos sentimos, a qué es lo que deseamos y necesitamos y a cómo es nuestro diálogo interno. Para después, con toda esta información, preguntarnos de qué nos hemos dado cuenta, pudiendo ampliar así nuestro autoconocimiento.

Entre todos los beneficios que puede aportar invertir tiempo y energía en desarrollarnos personalmente, el de ampliar nuestro grado de autoconocimiento puede ser el más notorio. Esto es porque es el que nos permite darnos cuenta de nuestras emociones, necesidades, habilidades, limitaciones, dificultades y deseos, para lograr una mejora de nuestro bienestar.

Desarrollo personal implica, precisamente, desarrollar y potenciar habilidades personales y establecer cambios emocionales, actitudinales y/o de comportamiento. Todo ello encuadrado en mejorar nuestra calidad de vida, en vivir de una manera más integrada e incluso en aproximarnos a la consecución de ciertos objetivos.

Además, cabe destacar antes de concluir este post que el desarrollo personal es un proceso de aprendizaje que nunca termina. Puede durar tanto como nuestra vida, por muy bien que nos conozcamos siempre podemos descubrir algo nuevo y enriquecedor en nosotros mismos.